martes, 15 de enero de 2008

El policía de la esquina (I)

Ahí estaba él, …tan lindo,…esos ojos me tenían hipnotizada. Bajo la vista y dejo de mirarlo, ya estoy muy cerca y no quiero que note mi mirada. Hoy estoy sola, mis amigos coincidieron con una gripe y me tocó irme a la universidad sola. El siempre está ahí, el policía de la esquina, como todos le dicen. Cada día se apuesta en la esquina y vigila la entrada de la escuela, no saluda, no mira a nadie en específico, pero su vista pasa por sobre todos como si tuviera otro tipo de mirada, aquella que pasa desapercibida. Finalmente llego a la esquina, me paro a esperar la luz y siento unos pasos detrás de mí.

– Buenos días, Elena – me dice una voz desconocida.

Giro mi cabeza para ver quién es y lo veo a él, tan alto y mirándome muy sonriente, me quedo en una pieza, no sé que contestar, cómo sabe mi nombre?

– Buenos días – contesto finalmente.
– Donde están sus amigos hoy? – continúa preguntando mientras se para a mi lado.
– Están enfermos – le digo mientras le sonrío tratando de ocultar mi nerviosismo.

La luz cambia y me apresuro a cruzar, ni siquiera miro atrás, “qué tonta” me digo a mí misma, “tanto tiempo haciéndome la boca agua con él y cuando tengo mi oportunidad salgo corriendo como conejito espantado”.Tengo la cabeza ida aún, sigo preguntándome como sabia mi nombre, bueno, después de todo si él estaba prestando atención a todo posiblemente oyó a mis amigos mencionar mi nombre. Pero, y entonces él también se había estado fijando en mí? Una sonrisa estúpida se me dibuja en el rostro. Salgo de la escuela todavía con la cabeza en la nubes, me voy para casa de Fredo, tengo que contarle esto a alguien. Llego más rápido que nunca con esa alegría interna de tener algo muy interesante que contar, por lo menos para mí. Fredo me abre la puerta con cara de estar durmiendo

– Muchacha, y tú que haces aquí? Quieres que te pegue el catarro o qué?

Le doy un pequeño empujoncito y entro a la sala, me siento y sin darle tiempo a sentarse le disparo mi historia a boca de jarro. Fredo me mira con cara de carnero degollado mientras se acomoda en un butacón frente a mi. Finalmente abre la boca para decirme lo impensado

– Te juro que no sé de quién me estas hablando -.

Lo miro contrariada

– Cómo que no sabes de quién te estoy hablando? Del policía que siempre está en la esquina de la escuela.

Fredo vuelve a mirarme

– El viejo Angelito? El único que se para en la esquina es el viejo Angelito con su señal de pare, así que me tienes todo confundido.

Voy a empezar a replicar nuevamente cuando me viene a la mente el viejo Angelito, un viejito medio cascarrabias que se para cada día en la esquina para ayudar a pasar la calle. Quedo enmudecida…es como si tuviera dos recuerdos diferentes del mismo instante en el tiempo.

... continua en El policía de la esquina (II) ...

4 comentarios:

Anónimo dijo...

BORLORA

FELICIDADES, Me encanta, por favor no pares de escribir eres mi autora favorita

tu fan numero uno
Muchirri O

Anónimo dijo...

Gracias muchirrina, creo que el cuento que te dedique a ti va a ser el primero en salir.

Aguaya dijo...

A mí a veces me ha parecido que un determinado momento lo he vivido antes, que ya me pasó eso mismo alguna vez... quizá lo son~é?? o lo predije?

Borlora dijo...

Creo que eso nos pasa a todos, unas vez lei una explicación científica acerca de eso pero es más interesante pensar que hay algo mas, que puedes ver el futuro o el pasado, o que has vivido otras vidas.