miércoles, 16 de enero de 2008

Crisálidas (I)

La mujer sigue insistiendo

– Por qué piensas que no te llevaron a ti?

La miro aturdida y un poco molesta con tantas preguntas sin respuestas.

– No lo sé.
– Por qué estabas fuera del avión cuando fue secuestrado? – siguió insistiendo.

Alcé la vista y la miré sin contestar, me levanté mientras la mujer me miraba como agraviada. Hacia más de seis años del incidente del avión y aún me encontraba con algún que otro “amigo” de mis amigos que me acosaba a preguntas. Carlos se levantó detrás de mi

– No te vayas por favor.

Hice un ademán de despedida y salí a la calle. Era invierno y el aire frío me quemaba la cara, caminé rápido hacia la Biblioteca de la esquina, me tomaría un café caliente y leería alguna revista mientras se me pasaba el berrinche. Pedí uno de esos cafés extraños que se veía gracioso y me senté en una de las mesas con vista a la calle. Me temblaban un poco las manos, después del incidente nunca más había vuelto a ser la misma. Una muchacha pasó rápido por la acera y entró corriendo a la Biblioteca, por un momento pensé que era Isa, por un momento recordé cuando nos reuníamos las cuatro para hacer alguna tarea o simplemente para conversar escapando de días tan fríos como el de hoy. Habían desaparecido de mi vista como por arte de magia y nunca más había vuelto a verlas. Con ellas se fue mi cordura y mi alegría, mi mente quedó atrapada en el instante en que rodaba por la escalera de auxilio del avión y perdía el balance, despertando en el suelo de un algún estacionamiento mientras una mujer que estaba detrás de mí gritaba sin cesar.
Todo comenzó cuando decidimos irnos juntas de vacaciones a la Villa de los padres de Laura en Cádiz. Queríamos celebrar nuestro último año juntas pues empezábamos la Universidad en agosto. Los padres de Laura se iban todos los veranos a una Villa que poseía la familia hacia muchos años, este verano nos iríamos con ellos por un mes, era toda una nueva experiencia pues ninguna de nosotras, exceptuando a Laura, habíamos ido a España. El día del viaje parecíamos los pollitos detrás de la gallina, juntas y piando por todo el aeropuerto. Después de dos horas de espera abordamos el avión, era un viaje de ocho horas y los padres de Laura nos aconsejaron que tratáramos de dormir durante el viaje para que nos fuera más fácil adaptarnos al cambio de hora. Conversamos un rato, comimos algo y nos dispusimos a dormir. Estaba bien sumida en mi sueño cuando una voz por alto parlante me despertó, Isa me tenia agarrada una mano y tenia cara de susto, acabé de abrir los ojos sobresaltada

– Qué pasa? – le pregunté asustada.
– Pues no lo sé exactamente, los aparatos de comunicaciones están dañados al parecer, no hay comunicación con la torre de control.

Sandra y Laura estaban sentadas enfrente de nosotras, se viraron en sus asientos asustadas.

- Ya debíamos estar llegando – mencionó Laura – En una media hora más o menos .

El padre de Laura estaba parado conversando con la aeromoza.

2 comentarios:

Aguaya dijo...

qué pesadas las preguntas cuando no tienen respuestas... o cuando una no quiere darlas!!!
Y cómo lograste salir del avión??
;)

Borlora dijo...

Asi mismo, sobre todo cuando el tema te cae gordo o las personas que te preguntan no son las mas adecuadas. Pronto publico la segunda parte, yo salí del avión, los otros fueron los que no tuvieron esa suerte.