... viene de El policía de la esquina (II) ...
Fredo se sentó esperando mi historia. Tomé un sorbo de té y empecé a contar mi sueño...
"Había una muchacha sentada frente a un escritorio, estaba muy triste y tenía mucho miedo, escribía un poema mientras sus lágrimas caían sobre el papel. Unos toques en la puerta la sobresaltaron, escondió la carta dentro de un libro. Una voz aguda se oyó del otro lado de la puerta
- Sra, El señor quiere que baje a cenar.
- Ya voy Marina, en unos minutos - dijo la muchacha mientras miraba la puerta angustiada.
- El señor pidió que bajara inmediatamente - insistió la voz.
- Ya voy dije, estoy vistiéndome.
Luego de unos segundos se sintieron unos pasos alejándose de la puerta. La muchacha se secó las lágrimas, se puso un poco de polvo y salió al pasillo. Caminaba despacio, con la cabeza baja, el pasillo era largo lleno de puertas a un lado y con grandes ventanales al otro. Era de noche y no se oía un alma, la muchacha se paró al final del pasillo frente a unas escaleras y aspiro aire fuertemente, lo exhaló lentamente, muy lentamente como si fuera la ultima boconada de aire que tomaría en su vida. Finalmente decidió bajar las escaleras. Llegó al descanso, miró hacia abajo y vió la mesa servida, no había nadie sentado. Siguió bajando, esta vez mas lentamente, miraba hacia el comedor constantemente. Llegó al final de las escaleras y caminó hacia el comedor, se paró frente a la mesa y permaneció allí, asustada. Una voz ebria a su espalda la hizo saltar.
- Hasta que la princesa se decide a bajar.
La muchacha se dió la vuelta y dió unos pasos hacia atrás. La voz provenia de un hombre alto y gordo que sostenia una botella en la mano. Su pelo grasiento caia sobre su rostro. Tenia unos cincuenta años y su piel era muy blanca, casi transparente, sus ojos inyectados en sangre y la mirada medio perdida. La muchacha estaba aterrorizada, se parapetó del otro lado de la mesa.
- Me estaba vistiendo - intenta una disculpa.
- Si claaaro - exclamó el hombre inmenso. - Si te hubiera dicho que teníamos visita, quizás te hubieras apurado.
- Visitas? - la muchacha pareció asustarse mas aun.
- Si, tu querida confidente esta aquí - el hombre se volvió hacia la puerta que daba a la cocina - Pablo!!! trae a nuestra invitada de honor!!
La muchacha se tapó el rostro, sus lágrimas empezaron a rodar nuevamente. Pablo, un hombre flaco con cara de malhechor entró al comedor arrastrando a una muchacha de unos dieciséis años, su pelo castaño caía desordenado sobre su rostro que exhibía un moretón. Las muchachas salen corriendo y se abrazan llorando. La que parece ser la esposa del orangután le grita.
- No te atrevas a tocarla, borracho asqueroso.
El gordo se acerca y se para delante de ella, le lleva más de una cabeza de estatura y es fácilmente el doble de ella, levanta la botella y la golpea en el rostro. Las dos caen al suelo."
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